EXILIOS TRAS LA II GUERRA MUNDIAL

Junto al elevado número de muertos y heridos, otras de las dramáticas consecuencias de la II Guerra Mundial (1939-1945) fue el desplazamiento de más de 40 millones de personas.

Una vez finalizada la guerra, los desplazamientos fueron motivados, principalmente, por no poder regresar a sus ciudades y casas debido a que estaban completamente destruidas o por las temidas represalias generadas por los odios y venganzas derivadas del conflicto.

Muchos países europeos expulsaron a sus minorías étnicas (húngaros, polacos, serbios, ucranianos, albaneses...).

De igual manera, los alemanes étnicos y sus descendientes que estaban viviendo en varios países de Europa del Este fueron expulsados por las autoridades locales entre 1945 y 1948 hacia Alemania y Austria.

Se habilitaron unos 700 campos de internamiento repartidos por toda Europa Occidental. Algunos de forma improvisada, otros organizados por la Cruz Roja y la UNRRA (Administración de Socorro y Rehabilitación de Naciones Unidas).

Por otro lado, se calcula que unas 80.000 de personas cruzaron los Pirineos en dirección a España huyendo de la barbarie nazi.

También miles de europeos se refugiaron en el norte de África entre 1940 y 1945. Hasta 35.000 ciudadanos polacos huyeron al este y sur de África.